jueves, 22 de noviembre de 2012

LA MURALLA

En un poblado de Titilandia, todo el mundo vivía de su ganado y sus plantaciones de hortalizas. La ropa y la comida se la hacían ellos mismos; también los jarrones y cualquier decoración. Un día un niño que paseaba por allí, vio acercarse dos barcos por el horizonte en los que distinguió a un grupo de gente extraña, con armas y mal aspecto. El niño pensó que serían villanos, así que fue al pueblo a avisar al Mago Caco para que les ayudara.

- Mago Caco, constrúyenos una muralla que rodee el pueblo y nuestros campos- dijo el niño.
El mago aceptó; sacó su varita mágica, dijo "pin, pan, pun" y la muralla apareció. Los malhechores cogieron sus hachas y se pusieron a destruir la muralla, pero al ver que no pasaba nada se pusieron a escalarla. Cuando llegaban al final la muralla se hacía el doble de alta. Pasaron años intentando derrumbar la muralla.

Los malhechores escuchaban música y gritos. Se dieron cuenta de que el pueblo vivía felizmente; reflexionaron y tras unas horas decidieron destruir sus armas en símbolo de paz. Llamaron a la puerta de la muralla con una bandera blanca; el pueblo les abrió la puerta y les dejó entraran con la condición de que trabajaran y no robaran comida.
(Diana Palacio y María Tomus, 6º curso)

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